Hoy más que nunca aprendí que hay que vivir y disfrutar las cosas que uno tiene (no las materiales, sino aquellas relacionadas a los sentimientos) como si fuese el último día.
De la noche a la mañana todo se puede desmoronar. Nadie te avisa cuándo, dónde ni cómo.
Solo pasa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario