Empecé la semana bajón.
Necesitaba expresarme acá. Hacía tanto no lo hacía...
Me llegué a cuestionar una de las máximas que tengo en mi vida, que es que el hombre NO es el lobo del hombre. Pero muchas cosas me hacen pensar que lamentablemente esa frase tenga algo de cierto.
Caí en el descreimiento absoluto. En el escepticismo total.
Hasta me cansé de luchar.
Pero una vez que pasó el tsunami, las cosas se aclararon un poco.
Reflexioné, y me di cuenta que hay que vivir el presente. Hacer cosas en pos del futuro, pero nunca olvidarse de vivir el momento.
Y ahí todo se vio más calmo. Más tranquilo.
Chica, mediana o grande, todos dejamos una huella en esta tierra.
No me debo preocupar por esa meta.
Ahora todo se ve mejor.
No hay que darle demasiada importancia a las victorias, ni demasiado dramatismo a las derrotas.
Me siento más tranquilo.
Más calmo.
El domingo y el lunes fueron un horror.
Hoy viernes puedo decir que estoy mejor.
Siempre luchando contra mi cabeza, contra mi mente.
Pero es todo una cuestión de actitud.
Y la actitud de hoy, sin dudas, es mucho mejor que la de días anteriores.
Todo suma, todo sirve.
Vivir el hoy. A vivir que son dos días.
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